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En 1.960, desde los comienzos de mi andadura pictórica, he necesitado de la figuración como forma de hacer, manteniendo constantemente la tensión emotiva, vital e indispensable circunstancia para realizar mis obras, con una constante evolución día a día, de la cual sólo me doy verdadera cuenta cuando miro hacia atrás. Paradógicamente, es en este momento de reflexión cuando más necesito el elemento humano, con una prioridad absorbente de lo sensual, lo femenino, y todo lo que envuelve este entorno. Su incandescencia y su erotismo natural, hacer nacer en mis obras una permanente deshumanización, como canto a un mito lujoso del que apenas se salir, adentrándome en el gran misterio que encierra cualquier delirio y fantasía férrea que cada mujer o personaje encierra en su vivir cotidiano. No obstante, trato siempre de mantener la realización con este mundo a través de mi visión personal, realizando una limpia descripción de los seres y los instrumentos que van apareciendo caprichosamente en mis cuadros. Sin duda, esto está ligado a un quehacer diarío y constante que exige de una técnica en continuo perfeccionismo, donde el propio arte de la pintura encierra constantemente mayores conocimientos anatómicos y psicológicos, contrastando de forma dramática con el erotismo que ellos mismos encierran y representan, fruto natural de la investigación y sufrimiento de etapas anteriores. Trato siempre de guiar al espectador por un itinerario de laberintos turbadores, tratando que se encuentren a gusto ante una de mis obras, pero esto es simplemente un instante, entran posteriormente de forma discreta en el marco de lo que se enseña, amontonándose las preguntas al encontrar en mis obras muchas más respuestas que yo mismo. Esa es precisamente, la "comunión" que incito, ese es precisamente el mensaje que trato de crear, formar y dar sentido a las intocables alegorías y simbolismos que se agrupan de algún modo en la memoria. Este es sin duda el método de registro crítico, donde hay grandes parcelas de reservas e ironía, es como una exacerbación de los elementos, entre el caos que tienden tímidamente a desvelar y desnudar el sentido de la vida, partiendo de la fantasía caricaturizada de mi orden establecido. |